reflections

HOY

Hoy me he acordado de este blog.

No me apetece escribir, no me apetece hablar. Hecho de menos a mi padre. No quiero explicarme más, no tengo ganas. Tenía que decirlo y hacerlo aquí es como susurrar, como hablar sólo.

La vida me ha cambiado mucho desde que comencé este blog hasta hoy. Es comprensible. La vida a veces me trata bien, porque yo la trato con cariño. La vida me va bien, muy bien. Sin embargo, hay días... Hoy he recordado. El 23 de noviembre de 2005. Tres años han pasado ya y parece que fue ayer...

El otro día soñé con mi padre: hablamos toda la noche, yo me reía. Sentí su respiración, oí su tos, escuché su voz tan cerca.. tan real, casi palpable. Lo tenía delante de mi y hablábamos y reíamos. Me reí mucho. Le conté lo que había pasado desde que se murió y nos volvimos a reír.

Me desperté cantando. Descansado. Me desperté feliz. Sin embargo, los recuerdos, a veces, nos hacen la puñeta.

Suspiro y pienso: ay, la vida... a veces.

 

P.D.: Te echo de menos viejo.

24.11.08 01:10, comentar

TODO PASA

Me da mucha pereza empezar una nueva entrada. Así que voy a cañón, directo:

Mis alegrías se ven mermadas, empequeñecidas... – Eres como tu padre- me dicen entre risas, y entre risas lo recibo. No lo pretendía, pero me halaga. Hay momentos en los que me paro y pienso: ¿Cómo es todo esto? ¿cómo funciona? Estoy perdido, re-encontrándome conmigo mismo, re-conociéndome. Voy poco a poco, con calma, con positivismo. Pero todavía no me siento yo, ¿cómo soy yo, entonces? Ahora mismo, no lo sé. Soy. Según el momento, según la circunstancia. Todo parece complicado, Tengo mucho que escribir. Y pese a que no me gusta como lo hago, quiero hacerlo, y quiero hacerlo bien. Es lo que me gusta, es a lo que quiero dedicarme, ¿lo es? ¿puedo? Me auto limito, soy consciente, pongo barreras y luego trato de romperlas. Mi cabeza, que es más rápida que mi bolígrafo, me pide una grabadora. Nota –pienso- hablar de Ricardito, y me río. Las palabras se entrelazan y se disparan tan rápido que me obligo a frenar, el corazón late fuerte, y mi cuerpo se convierte en una olla a presión. El autobús baja a trompicones por Rúa das Rodas y repito: Nota, hablar de los conductores. No puedo continuar escribiendo, repaso a los pasajeros y las ideas siguen brotando. Paz y amor, me digo a mí mismo y comienzo unos ejercicios de control de la respiración.

Sí, soy como mi padre. No sólo en el apellido, no sólo en la sangre, llevo sus vivencias, nuestras anécdotas y eso me hace heredero del recuerdo.

En las parábolas de Osho, de las que Bucay se hace eco en sus libros de ayuda, nos dice que “Esto también pasará” Será cierto, todo pasará, pero Serrat canta “todo pasa y todo queda” Sí, esto también pasará, y este diario, que ya tiene fecha de caducidad. No es momento de villancicos y sin embargo, ¿cuántas veces habremos dicho aquello de “la nochebuena se viene, la nochebuena se va, y nosotros también nos iremos y no volveremos más”? No lo digo con tristeza, ni con retórica filosófica barata. No lo escribo para que te pongas tremenda y negativa. Al contrario. Nada es verdad ni es mentira, según el cristal con que se mira. Pero mis gafas están empañadas por la lluvia. Tal vez, hoy, no consiga ver nada.

1 Comentar 12.2.07 00:41, comentar

COMO UN IDIOTA

Puedo pasarme meses y meses culpando a la ansiedad, a la ausencia de mi padre, a cambios involuntarios en mi vida, pero no es cierto. Lo único cierto es que no estoy bien, no soy estable, equilibrado. Ahora canto, ahora maldigo, ahora lloro y ahora vuelvo a cantar. Me siento más viejo, más irresponsable, más incoherente y a la vez más niño, más indefenso. Me siento tantas cosas... Los libros de autoayuda están muy bien, para mi hermana. MímaTE, cuídaTE, quiéreTE y todos los TE del mundo... no hay resultados. ¿Dónde está mi queso? El mío se lo habrá comido Labordeta, “Déjame que te cuente”, pero “El camino de las lágrimas” (Libros de Bucay) no me gustan, me aburren. Me aburre todo. Me aburro de mi mismo. No, no me quiero. No confío en mi. Miro y remiro, y releo, y reencuentro, folios, textos, de mi puño y letra. Nada me gusta. Estoy desganado. Los días buenos son proporcionales a los malos. Hoy es uno de esos días. No quiero salir de casa. No quiero sonreír. Estoy... que no me encuentro. Empecé bien la semana, quizás fueron los Goya. Una euforia desmesurada el lunes, que pinchada, fue desinflándose hasta hoy. No era alegría, sólo ansiedad. Sólo angustia. Todo va pasando y las hojas del almanaque todo lo sepultan. Ahora me enfrento a mi mismo. Dani contra Dani (como el título de una película) Y me siento idiota.

2 Comentarios 1.2.07 21:25, comentar

DEDICAR. AGRADECER. COMPARTIR

Quisiera escribir algo bonito. Decir que estoy mejor, que YA NO estoy “igual, tal cual, quizá desmejorado”. Hoy fui a visitar a mi padre. Ya sabía lo que me iba a encontrar, pero me apetecía mucho ir. Y fui. Justo antes de cerrar. Lo vi desde la puerta casi, y me recorrió el cuerpo una angustia, un no sé qué... Iba con otra idea, pero según me acercaba me puse a llorar. Voy muy poco a verle, pero hoy quería hablarle, y no pude. Sólo me salió un: “qué hay viejo?” Nada más, no pude continuar, me perdía el sentido hablar al aire, al viento, a la nada.... No le doy más vueltas, no es que todo el día esté pensando en mi padre, en su ausencia, es que tomo este blog como rincón donde hablar de él. Tenía una tarrina de claveles rojos. “Muy propio” pensé “sólo falta que ahora te tarareé Grándola Vila Morena”. Álvaro se alejó para que yo pudiese llorar a solas, supongo. Supongo que para A.L. resulta incómodo, pero a mi me sienta bien. No suelo ir con nadie al cementerio, pero hoy no quería ir sólo, no quería estar sólo. Durante las comidas de esta semana, mi hermano y yo recordamos anécdotas de papá. Nos reímos, claro, pero con una mueca de dolor. Me cuesta acostumbrarme a que no esté, a que sea yo el que coma en su sitio, a que no frivolice con la actualidad, como aquella vez que entró por la puerta diciendo: “ya no se puede comer fletán” Me cuesta acostumbrarme.
 
Ayer entré en el hueco donde estás
con una excavadora
para echarte de mi mundo
y encerrarte donde no te pueda ver
 
Ayer encontré mi agenda roja. Conocida por mis conocidos como “EL LIBRO DE LA VIDA” que fue subtitulado como “AUTOBIOGRAFÍA DE LA MARGINALIDAD” que da título a este blog, a este rincón de mi mismo. Fue mi última agenda, contiene todo lo que hice en el curso 2004-05. Tengo apuntadas las cosas más importantes, pero también las más pequeñas, información de la vida diaria de todos los que me rodean. Es increíble. Cuando empecé a escribirla lo hice por miedo. Todavía hoy tengo pánico a perder la memoria, o a que mengue. Sí, escribir esa agenda, al principio, era una forma de tener el control, de que no se perdieran todos esos datos. Ahora la leo como un libro. El libro rojo de mi vida... Pero no todo es mierda. En la calle continúa lloviendo. Mi cara sigue siendo mala. Pero he empezado una agenda nueva, de la FNAC, de Barcelona. Tengo a mi familia, tengo a mi pareja, tengo a mis amigos, que son mi otra familia, la que no es carnal, la que no es de sangre, pero son familia de vida. A veces me enfado, pero es conmigo mismo. Falta mi padre. Falta un pilar, una columna que ha hecho tambalear toda mi vida. No es la ausencia lo que más me cabrea, es mi falta de fuerza para sobreponerme, la fragilidad con la que estaba construida mi vida.... Han sacado una carta y todo el castillo de naipes se ha derrumbado, es lógico, pero no consigo reconstruir el castillo.
- Antes eras divertido y ahora estás amargao todo el día
- Adoro tu sinceridad, Martha.
Tengo que pensar que sigo teniendo motivos. Mi baraja de naipes sigue teniendo cartas suficientes para montar otro castillo, tengo ases, y no en la manga. Si supieras cuánto tiempo gasto al día para no pensar en ti. Los reyes de este año me han traído las canciones de Nena Daconte que me sirven ahora de Banda Sonora (también de la FNAC, de Barcelona)

No sé cómo decirte que el mar no está triste para los dos

No sé cómo decirte que el sol ha salido en mi vida otra vez
No sé cómo decirte que por más que busco no te he vuelto a ver
No sé cómo decirte.
Te busqué hasta en el ruido de mi soledad.
 
Voy a escribir un mensaje de alguien muy especial, que todavía hoy, al re-leerlo me ha emocionado:
No pidas perdón por lo que sientes, no te disculpes por sentirte mal, por no querer quedar, por no interesarte tanto el cine, por no creer en la buena fe de la gente, por no creer en el amor. No pidas perdón por no ser capaz de cambiar esa mueca de angustia por una sonrisa infinita, ni por no querer escuchar, ni por no coger el teléfono. No pidas perdón por haber amado, y que ese amor que sentiste es el que te quema más cuanto más grande se hace ese vacío. No pidas perdón por no acordarte de las cosas, ni de las cosas más triviales ni de las más importantes, ni pidas perdón por no ponerte algo que no sea negro, ni pidas perdón por querer y no poder, por no querer intentar, por quejarte, por gruñir, por llorar, por gritar, por decir barbaridades, ni por ponerte más histérico de lo normal, ni por ser capaz de levantar la vista y quedarte mirando al azul del cielo ni a lo que te rodea. No pidas perdón por no ser el mismo de antes Dani. Tú no eres un cinéfilo, ni un gran conversador, ni un crítico, ni un novio, ni un amigo, ni un hijo, ni un profesor de teatro, ni siquiera un hombre. Eres lo que todos somos: un corazón con sus emociones y sus sentimientos. Un corazón empequeñecido al que le cuesta latir más que nunca.
No pidas perdón por sentir lo que sientes. Ni lo justifiques.
No creo que lo debas hacer.
Llora cuando tengas que llorar, grita cuando tengas que gritar, no cojas el teléfono cuando no lo tengas que coger, no quedes cuando no lo quieras hacer...pero deja salir todo lo profundo de tu ser, a eso sí le debes dejar salir, volar y evaporarse. Con tiempo Dani. Volverás Dani. Volverás a ti mismo. CLARISSA CIVES 14 de marzo
 
Puede que mañana me quiera ir.
Y puede también que mañana sea la vida
y que mañana, no exista mañana.
No soy una niña.
No soy ese duende.
No soy luchadora.
No soy tu camino.
No soy buena amante,
ni soy buena esposa.
No soy una flor,
ni un trozo de pan.
Sólo soy esa cara de idiota
NENA DACONTE
 
 
Quisiera dedicar esta entrada.
A mi tía María José, siempre emotiva, que reza, y me consuela verla consolada.
Por supuesto a mi madre, y a mis hermanos, que son una piña, que nos decimos tanto sin decirnos nada....
A mis otros hermanos, que están repartidos, pero juntos. Casal de Horta, Touro y Girona, Aldea Nova, Muxía, Fisterra, Chufas 11, Vilanova, Milladoiro y Bertamiráns (donde está también mi familia política)
No sé si leerán esta dedicatoria, posiblemente no, dudo mucho que reciban este agradecimiento. Lo suelto al viento, lo escribo como gritándolo al vacío, porque me apetece, porque me da la gana, porque tengo ganas, porque estoy llorando, porque odio llorar, porque no me gusta enternecerme, porque no tengo hambre, porque me duele la espalda, porque no consigo dormir, porque les noto cerca, porque les quiero......
Dedicar, agradecer y compartir. A mi padre
 
Porque me has dejado sólo, pero estoy acompañado.
 

3 Comentarios 22.1.07 02:27, comentar

¿PORQUÉ NO?

Abro el Word y comienzo a escribir. Me he prometido a mi mismo que esta sería una entrada alegre y más positiva, ya estoy cansado de tanta mierda, y además, la escribo yo. A ver qué sale...

Hoy he tenido un día de mierda, cada vez tengo más claro que somos como el clima, sólo hay qué ver cómo estuvo hoy el tiempo....

Acabo de salir a la terraza, a fumarme un cigarrillo, en la soledad de la noche oscuro lluviosa y fría (fíjate, ya soy Corín Tellado) La verdad es que siempre me gustó el invierno, disfruto observando la fuerza con la que azota el viento. Disfruto observando. Cuando era más pequeño, antes de acostarme, me asomaba a la ventana de mi habitación, entreabierta, para escuchar el silencio, la calle vacía y los árboles tambaleándose. Me encanta esa sensación de tranquilidad cuando no hay nadie más alrededor. El sonido de mis tacones sobre las aceras mojadas, mi respiración y yo.

Acabo de salir a la terraza, mientras fumaba un cigarrillo, en la soledad de la noche oscura lluviosa y fría, el viento me empujaba hacia atrás, me levantaba la bata, me despeinaba, y me impedía asomarme al patio de luces. Luces incrustadas en una masa uniforme de cemento cuadriculado que rodea mi cocina. Sólo luces salpicadas en esa mole y un ruido lejano de coches y camiones de la basura. ¿Había dicho ya que la vida es como el café o las castañas en otoño? Este año no, pero normalmente, cuando bajan las temperaturas, cuando se caen todas las hojas, cuando comienza el curso, cuando llega el día de difuntos anunciando la navidad dando paso al nuevo año, al frío, y más frío de marzo, cuando pasa el mazapán y llegan las mil lluvias de abril, yo como castañas. Sí, como castañas y tomo café. Huelo la vida, la saboreo. Este año no, pero normalmente.

Bueno, se acabó la poesía, muy bonito, pero me aburre, no me dice nada. Resulta que estando yo en ese momento único y maravilloso apoyado en los cristales de la puerta en la terraza de la cocina, fumando un cigarrillo en la mano derecha mientras me sujetaba la bata con la izquierda, viendo todo ese precioso paisaje gris y negro, como si fuese una película francesa con la mejor fotografía que ni Kieslowsky, escuchando la única canción que conozco de Carla Bruni (sí, esa del anuncio de nescafé ) pues estando yo de esa guisa que parecía un personaje de Garci, se me empieza a hervir la sangre cuando escucho a un locutor pedante soso y aburrido que nos corta la música para decir seis, siete, o veinte sandeces por minuto sobre tópicos que leería esta mañana en el rincón del cine de El País. Bueno, mira, me enfadé. Terminé de fumar, volví para dentro, miré a la radio y grité: calla, imbécil! Qué sabes tu de nada? Y con la misma me vine al ordenador. Bueno, después de tanta prosa sobre las maravillas del maravilloso invierno, ya soy un poco más yo. Sí, todo es mierda, y? Voy a dejarlo ya por hoy, se hace tarde y quiero dormir. Lo necesito. Ayer fue una noche larga. Los días se me hacen cortos y las noches se eternizan.... Y otro días más en blanco. Y parece mentira que no sea capaz de escribir escena y media, ¡que no tengo que escribir la Regenta, joder! Que solo es una escena, sólo es un final y ni siquiera inédito, es la adaptación de algo que ya he escrito y cómo puede ser que no sea capaz? Me estoy volviendo loco... Da igual, como decía Escarlata: “ya pensaré en eso mañanaMe voy, a ver si le echo unos gritos a mi novio o algo, que para eso lo tengo, no?

- Dani, ven, que vamos a cenar.

- No

- Que vengas, que ya está la cena.

- No quiero

- Ven, hombre, que están poniendo “House” en la Fox.

- Mentira, mentira podrida que termina a las doce.

Realmente, me divierte este tipo de conversaciones con Santi, que un día me llama anoréxico, y al día siguiente me acusa de vaciar la nevera, tanto da, si mañana no se va a acordar, que es como un pececillo. Sabiendo esto, me pongo más cabrito, y conteniendo la risa, y todo esto sin levantarme, claro, le grito:

- Paso, no puedo, que me engorda y ahora quiero ser modelo y desfilar para Calvin Klein.

Sí, lo sé, son chistes políticamente incorrectos que no se debería hacer, claro, claro.... ¿Y porqué no?

Me voy a cenar.

2 Comentarios 18.1.07 01:17, comentar

ILUSIÓN

Entro, guardo las llaves en el bolsillo derecho, coloco el móvil en la estantería, dejo el sombrero, cuelgo la cazadora y dejo los guantes junto al teléfono. Remuevo el pelo con la mano derecha, aflojo la bufanda dándole vuelo por encima del hombro mientras me siento y quito los zapatos, muevo el ratón y pienso: ya estoy aquí. Y me preparo para esta nueva entrada. Situado frente a la pantalla me enfrento a “ese folio en blanco” que decía Galdós. No tengo ganas de escribir. No sé qué decir. Pero siento que debo hacerlo, y como algo más de forma automática, me pongo a teclear.

Hoy fue un día de mierda. Ninguna novedad, claro. Estos días estoy más activo socialmente El viernes fui al teatro. Qué sensación tan distinta. Lo tenía abandonado, hacia más de un mes que no iba y tampoco elegí la mejor opción. Me acompañó A.L. y por lo menos nos reímos a la salida con nuestros agudos sarcasmos destrozando la obra, que, objetivamente, no había por dónde agarrarla. A.L. me apoya mucho, no sólo en los montajes, en mi trabajo, sino en ir al teatro. (Me refiero a Álvaro por sus iniciales, sólo porque me hace gracia, por cierto) Llevamos ya muchos años aguantándonos y siempre tendré palabras de cariño y gratitud. En el trabajo me ha dado muchas alegrías, muchísimas anécdotas, y sobre todo mucho apoyo y muchísima confianza. No sé porqué le gusta lo que hago. A mi no. Bueno, no siempre, a veces si.

- ¿Por qué no terminas algo de lo que escribes y lo mandas a algún sitio?

- No podría, mis relatos son como mis hijos.....

- Son unos hijos bastardos, porque su padre reniega de ellos.

Las burradas de A.L. siempre me hacen reír.

Alguien me dijo que a todo esto que estoy viviendo podría ayudarme la vena creativa. ¿Podría servirme para algo plasmarlo en folios? Prueba de ello es este blog y no veo ninguna mejoría, la verdad. Sin embargo, ahora que es tiempo de ilusionarse con el año nuevo-vida nueva, estoy dando vueltas a un proyecto que me apetece mucho, que quizás no sea algo terapéutico, pero como dijo R.C. (mantendré el nombre de mi psicóloga en secreto) tengo que arriesgarme. Es momento para dar pasos más largos y más firmes. 

- No haces otra cosa que lamentarte.

- Qué quieres que haga? Acabo de vivir la experiencia más traumática de mi vida.

- Ese es el problema, puedes hacer lo que quieras, idiota, estás vivo.

- No puede ser tan simple.

- Y si lo es?

  A veces tengo sueños, que al despertarme, me dejan el recuerdo de una sensación, de un lugar, o de unas frases.

Ayer por la tarde estuve montando una estantería para el trastero de Vite. Mis hermanos y yo. Lo que me pude reír.... Nosotros tres, los hombres de la casa, mano a mano contra una estantería de metal que trataba de resistirse. Al principio me mantuve al margen, lo hacía por obligación, porque mi madre me empujo (literalmente) para ayudar a mis hermanos y terminar antes. Fumando y apoyado en el marco de la puerta me limitaba a decir: daos prisa, que tengo frío. Era evidente que faltaba mi padre, si. Poco a poco me dejé llevar y, entre risas, me vi involucrado en semejante labor. Qué fácil me resulta montar muebles, y qué difícil ponerse de acuerdo. La verdad es que me reí mucho. Mi padre siempre dijo que “para mandar somos muchos” y que el secreto estaba en “mandar poco, pero mandar bien” Tengo ganas de contarle estas pequeñas cosas, pero debo conformarme con escribirlo aquí.

Hoy, en cambio, fue un día aburrido, soso, gris oscuro, “monótono y ramplón hacia un horizonte ilimitado” (Pío Baroja) Sí, entre metáforas y citas resulto cargante. “La vida es como el café o las castañas en otoño, siempre huelen mejor de lo que saben” es una frase que me gusta mucho y que repito, sobre todo en invierno, porque como casi todas las citas, encierran un doble sentido, y una doble lectura, que, cual cubo de Rubik, me satisface.

No sé muy bien a qué venía todo este rollo, pero de lo que yo quería hablar era de mi proyecto. Sí, es cierto, aún no he sido capaz de terminar dos guiones que me urgen hace mes, pero este me ilusiona. Más bien me ilusiona pensar que podría hacerlo.

Ya tengo una ilusión, y vendrán más, lo sé.

16.1.07 00:24, comentar

ES NAVIDAD

ES NAVIDAD

 

Sí, es Navidad, o debería decir: fue. Mi disco de “Rapahel vuelve por Navidad” deja ya de dar vueltas, deja ya de sonar. Hoy es la noche de Reyes, llena de magia e ilusión.... En cambio, para mi, como si fuese una “pesadilla antes de navidad” no existe. No me martirizo más. Sólo describo.

A.L. siempre me dice que repito mucho la misma frase y no puedo evitarlo: todo es mierda.

Esta semana me he intentado contagiar del espíritu navideño, he querido que los villancicos, las compras, la familia, las luces, los árboles, todo formase parte de mi, para recuperar algo que ya no tengo, que son: ganas. No tengo ganas de nada, sólo de tumbarme en la cama y dejarme abrazar. Pero Santi ya tiene bastante con lo que tiene, y por alguna extraña razón no quiero que me abrace nadie más. Cuánto me cuesta levantarme cada mañana y no mirar el bello paisaje de cemento que me rodea para NO decir “menuda mierda!” y volver a la cama....

Como cada Noche de Reyes cenamos en Bertamiráns, la casa familiar de Santi, sin embargo, algo era distinto. Lo comentábamos en el coche, pero yo no recordaba. No recuerdo nada, no puedo compararlo al año pasado porque no tengo memoria. Existe una niebla mental que me bloquea los recuerdos de las navidades pasadas. Realmente, existe una niebla mental que me bloquea los recuerdos de noviembre a febrero. No sé porqué, pero sólo hasta febrero. De los días en que murió mi padre recuerdo momentos, escenas, frases, miradas, frío, y sol de invierno. Recuerdo un cigarrillo en la terraza de la quinta planta del hospital, la tarta de chocolate de la cafetería, la carpeta de Clarissa con los crucigramas a medio hacer. Recuerdo mi teléfono, que no dejó de sonar (nunca deja de sonar) recuerdo que estaba enfadado y llamé a A.L. para decirle que mi padre estaba en urgencias aquel domingo 20 de noviembre. Él no dijo nada. Yo fui muy bruto, hosco, duro y directo:

- Mi padre está en urgencias, está muy mal y no sabemos cuánto le queda.

Lo dije de un tirón, y respiré. Sólo había silencio al otro lado de la línea. Álvaro no decía nada, y yo tampoco quería decir más. Supongo que fui tan directo porque así lo habían sido los médicos, porque así lo estaba siendo conmigo la situación, no lo sé.

- Llámame para lo que necesites.

Sólo fue eso. Y otro silencio. Era algo imperativo. Y con esa orden me quedé.

Como no tengo recuerdos no puedo decir si fueron muy duras aquellas navidades, supongo que sí, pero yo estaba como anestesiado, ya lo conté aquí más de una vez y más de cien lo volveré a hacer. Tengo grabada una frase de Santi que trataba de recogerme y llevarme al coche a la salida de la iglesia: “No puedo verte así Dani” Yo no tenia fuerzas para caminar y mucho menos para responder, pero supe que había complicidad, noté empatía, que los dos sabíamos cómo era esa sensación....

El año pasado no hice regalos de reyes.

Mi padre disfrutaba de estas fechas tan familiares, cargadas de nuestras propias tradiciones, ajenos a la gente, ajenos al consumismo, ajenos a las críticas navideñas, ajenos casi a la navidad en si misma, al origen, al niño Jesús. Eran como una especie de fiestas patronales. La familia. Como si Vite se pareciera a Sicilia, vamos...... Aún me quedan muchas cosas de las que hablar sobre este tema, y es probable que hasta que termine, hasta que consiga transcribir hasta el último sentimiento de esta experiencia no esté tranquilo, porque no tendrá conclusión. Y así es como me siento, sin final. Como si me cortasen la película por la mitad. Mi psicóloga dice que la muerte ha roto un momento mágico, un momento muy dulce en la relación con mi padre (también lo digo yo) Eso es en el fondo lo que me cabrea. Me aconseja que me haga a la idea de que mi padre no va a volver, que se murió y punto (también lo pienso yo) y sin embargo no puedo. ¿Cómo pensar que no vas a ver nunca jamás a una persona? ¿Cómo te levantas una mañana y dices: bueno, pues nada, a vivir? Que ya está, que no hay nada, sólo vacío. Que duro.

No quiero escribir más nada, no quiero pensar más nada, no quiero llorar más, no quiero que nadie tenga razón, no quiero consejos, no quiero nada. No quiero.

Sí, soy como un niño pequeño con una rabieta, pero ¿qué queréis? Soy un niño.

 

Feliz Noche de Reyes y....... Feliz Navidad. 

 

DANI.

6.1.07 04:13, comentar



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